MERCADO DEL ARTE Y COLECCIONISMO

Tipología del coleccionismo

Tipologia del coleccionista 1

Hasta el inicio del capitalismo, el coleccionismo estaba en el mecenazgo de la iglesia, la realeza y la aristocracia, siendo considerado un símbolo de ostentación que solo estaba al alcance de un status social muy limitado.

Se puede remontar al siglo XVII, época de referencia en que se sitúa el nacimiento del mercado del arte, tal y como se entiende hoy en día.

“Los cuadros dejaron de actuar como objetos de poder político o religioso y circulaban como parte de un patrimonio y forma de inversión”, explica el director del Bucerius Franz Wilhelm Kaiser.


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Auspiciado por el comercio, se fue fomentando la progresiva democratización del acceso a la cultura y al arte, iniciándose un coleccionismo burgués.

Paralelo a la revolución industrial y los salones parisinos, aparecieron los marchantes, los galeristas y los críticos que dieron impulso y reconocimiento a la figura del nuevo coleccionista.

En un principio, era más impulsivo y pasional que, con el tiempo, ha ido transformándose en un sujeto del mercado del arte más profesionalizado, racional y mejor asesorado en sus adquisiciones, que convierte, en muchos casos, en un proyecto personal.

Actualmente, el coleccionista con vocación de mecenazgo apoya a los artistas, dinamiza el mercado y promueve la innovación estética del público, con una actitud muy distinta a la de simple especulador del mercado.

 

Relación del artista con el coleccionista


El coleccionista es una pieza fundamental, porque es el que permite al artista seguir creando y vivir de su vocación, a las galerías poder gestionar la intermediación y consigue que se renueva y incremente el patrimonio artístico de un país.

El coleccionista Eduardo Rivera considera que se debe desmitificar la figura del coleccionista y manifiesta que “todavía se cree que hay que tener un alto nivel adquisitivo para comprar arte, sin pensar que se puede tener una buena obra por menos de lo que cuesta una pantalla de televisión”.

Aunque la relación del artista con el coleccionista se reconoce más bien a través de la galería que lo representa, es un sujeto indispensable en su trayectoria profesional.

La conexión directa del artista con el coleccionista sin recurrir a la figura puente entre ambos que representa la galería, es posible y disponer de una cartera de fieles compradores fortalece la independencia del artista frente al hermetismo de la estructura mercantil del mercado.

Las ventajas de trabajar con una galería son múltiples y quedan bien descritas en el tema “Relaciones del artista con la galería”, porque se entiende que los artistas necesitan a los galeristas para dar a conocer sus obras y los coleccionistas buscan en la galería su orientación para adquirirlas.

No obstante, aunque la galería siga siendo el punto neurálgico del mercado, en un mundo cada día más global con la presencia de internet el artista se está independizando y busca nuevos canales de difusión, donde se le permite prescindir de los agentes tradicionales que gestionan el entramado mercantil del arte.

Es necesario tener una planificación adecuada para introducir al coleccionista en el estudio y poder relacionarse el artista directamente con él sin intermediarios.

Hay que conocer los gustos y necesidades que tiene el tipo de coleccionista que nos interesa captar, diseñando un perfil que se ajuste a nuestra línea de trabajo y a sus preferencias de colección.

 

Preferencias de los coleccionistas


Cuando un coleccionista evalúa a un artista y a su obra suele hacerlo basándose en cuatro puntos, que también nos conviene analizarlos para poder confeccionar su perfil:

  1. Credibilidad. Que les garantiza su trayectoria artística, su cotización en el mercado y el aval de un intermediario de confianza, y que generalmente, suele ser una galería de arte, en lo que se refiere al mercado primario.
  2. Criterio curatorial. Descubrimientos de nuevos valores que son dignos de la atención del coleccionista, facilitando la curadoria la interpretación y el análisis de la producción artística contemporánea, que propicia la concepción de exposiciones y criterios para la formación de colecciones.
  3. Seguimiento.Al seguir la trayectoria de un artista de su colección le facilita el descubrir a otros valores de la galería que no conocían y apostar por ellos, basándose en la credibilidad del intermediario.
  4. Exclusividad. Quieren la primera selección de nuevas obras, acceso a eventos exclusivos y otros beneficios exclusivos de los artistas que siguen. Esta exigencia es la que mejor puede brindarle el artista sin que intervenga una galería de arte.

Hay que diseñar un perfil de coleccionista ideal a nuestros intereses y saber buscarlo en sectores muy concretos donde pueda desenvolverse: inauguraciones, museos públicos y privados, instituciones que fomenten el arte, grandes firmas comerciales, fundaciones, fondos socio-culturales de instituciones bancarias, asociaciones y actividades sobre coleccionismo, etcétera.

En el trato directo con el taller del artista el coleccionista busca aprender sobre nuevos procesos creativos y mantener una relación directa o un hilo conductor que va más allá de la mera compra-venta.

“Es, sencillamente, comprar futuro –dice Antonio Lobo, en una entrevista en “El Cultural”-. Descubrir el trabajo de un artista y acompañarle en su camino es, además, una experiencia única, un vínculo de perpetuidad”.

Aunque las relaciones que pueden unirlos difieran en cada caso, es enriquecedor para el coleccionista poder compartir con un artista, ver cómo produce y entender qué le interesa.

Como afirma el coleccionista Manuel Urbano “la parte humana es fundamental, también con los artistas, por lo que hemos acabado teniendo muchas amistades en este círculo”.

 

Motivos que inducen a coleccionar


Desde el punto de vista del artista, la relación que mantenga con el coleccionista debe hacerlo conociendo cuáles son sus motivaciones como comprador:

– Gusto personal: Cuando se inician en coleccionar este motivo suele ser el principal aliciente para adquirir obra.

– Reconocimiento social:  El poder adquisitivo del coleccionista y el valor de la colección le confiere un sello de poder económico que lo diferencia a nivel social y es suficiente pretexto, no solo para mantener, sino aumentar continuamente la colección.

– Finalidad estética: Los gustos culturales y estéticos son el pretexto por los que se empieza a coleccionar en función de preferencias personales, aunque con el tiempo se busque asesoramiento profesional para vertebrar el fondo de arte acumulado.

– Beneficios fiscales: Son obras muy específicas las que pueden acogerse a esta modalidad de desgravación, ya que tienen que estar identificadas y registradas como Bien de Interés Cultural. También desgravan gastos de conservación y restauración de este tipo de obra.

– Finalidad cultural e histórica: Este tipo de coleccionismo se centra en colecciones públicas que buscan, difunden y exhiben piezas muy significativas de un periodo determinado o tendencia artística.

-Valor refugio: Cuando se entiende el arte como un valor refugio se suele apostar por artistas consagrados que aseguren el capital invertido y al que se pueda recurrir en casos de crisis económica.

 

Tipología del coleccionismo


Identificados los gustos que motivan la compra de arte, los coleccionistas se les puede delimitar en cinco sectores:

– Coleccionistas privados: estos son, sin duda alguna, el porcentaje más amplio dentro del total de los coleccionistas y se pueden diferenciar en tres grupos:

  • Inversionista: Invierte como valor refugio o buscando la revalorización de la obra. Tiene un gran poder adquisitivo y es muy activo en el mercado internacional participando en eventos y convocatorias.
  • Habitual: Además de una finalidad estética, está interesado en formar una colección. Suele acudir a galerías y ferias de arte a nivel nacional o internacional.
  • Ocasional: Es una compra motivada por el gusto personal y supone un esfuerzo económico, por lo que no son frecuentes sus adquisiciones.

– Colecciones públicas: Estas colecciones suelen corresponder a museos e instituciones públicas que se encuentran en proceso de ampliación (casi siempre constante) de su fondo artístico. A nivel de promoción es la compra que más le interesa al artista por la difusión y prestigio que obtiene su obra. En el plano mercantil se suelen aplicar descuentos y, aunque no sea la venta más rentable en el plano económico, si se rentabiliza por la notoriedad que aporta al artista. La compra se realiza normalmente con el asesoramiento de la galería o en la celebración de alguna feria de arte.

– Colección corporativa: Las adquisiciones son para el fondo de una empresa o institución destinada a la promoción y difusión del arte. Igual que en el caso anterior, la venta de obras a este tipo de compradores le ofrecen gran notoriedad al artista por la difusión y promoción que hacen del fondo artístico. Normalmente, adquieren las obras a través de galerías y ferias de arte.

– Galerías: La motivación que anima al galerista a coleccionar puede ser su interés por tener una colección, comprar para revender o adquirir la obra con el fin de cederla en exposiciones externas a su negocio. Su experiencia como agente del mercado del arte le permite conocer las firmas que pueden ser más rentables como inversión a corto y medio plazo, por lo que es mucho más habitual de lo que parece su actividad como coleccionista

– Artistas: Hay artistas que adquieren obras de sus compañeros con cierta asiduidad. En muchas ocasiones no existe la compra, sino más bien es el intercambio de obras.

 

Claves para una buena inversión


El coleccionista no debe invertir de forma impulsiva condicionado por imposiciones de la moda o de gustos temporales, porque es muy posible que su inversión no se revalorice, sino todo lo contrario.

El arte emergente es un nicho de mercado en que el coleccionista hace una inversión que le puede ser muy rentable a largo plazo, pero son varios los factores de riesgo que tiene que tener en cuenta, ya que no es una firma aún consolidada y está en el inicio de su carrera.

Además de sus preferencias personales, debe asesorarse para hacer una compra con garantía de futuro y que sea reconocido su valor artístico en un mercado de ámbito internacional.

Limitando el fondo de arte a autores locales se acota el mercado en que se puede introducir la obra en tiempos de crisis o se infravalora su cotización cuando se quiera desprender de ella.

El arte contemporáneo acapara la atención del coleccionista moderno, pero no hay que olvidar a los clásicos que tienen una notoriedad indudable y actualmente están en un baremo de precios muy asequibles, mientras que obras de arte más modernas alcanzan cotizaciones muy dispares en relación a su calidad.

El coleccionista debe dejarse aconsejar por los expertos, normalmente galeristas o anticuarios, pero siempre sabiendo diferenciar si el consejo es oportuno o interesado en venderle la oferta de su propio catálogo.

Debe darse tiempo para valorar las ofertas y asesorarse debidamente por más de un experto para poder valorar lo que le interesa para su colección o que le será más rentable económicamente como inversión.

Como hemos señalado anteriormente, cuanto más conocido sea el artista, más segura es la compra, aunque hay que tener paciencia y ser consciente de que cuando la finalidad es la inversión, normalmente, los resultados son a largo plazo.


EL COLECCIONISMO DEL ARTE EN ESPAÑA

Tipologia del coleccionista 2«El Coleccionismo de arte en España. Una aproximación desde su historia y su contexto» quiere ayudar a poner en valor el fenómeno del coleccionismo y sus enriquecedoras consecuencias, contribuyendo al prestigio de la actividad coleccionista en nuestro país.

El coleccionismo de arte tiene una estrecha relación con la historia y con el estatus político, cultural y económico del país en el que se produce.

Es un fenómeno complejo y, como tal, presenta numerosas posibilidades de interpretación.

Pero fuese cual fuese el punto de vista elegido, cualquier acercamiento a la historia del coleccionismo en nuestro país serviría para acercarse a su “personalidad colectiva” y hasta para “señalar aciertos y desaciertos de la acción cultural”.

A partir de las décadas finales del siglo XX el coleccionismo ha ganado relevancia como objeto de investigación académica y de atención social en España.

Desde la perspectiva de la historia del arte, este interés se ha desarrollado en dos grandes líneas: una relacionada con la creciente sensibilidad hacia el acervo artístico nacional como símbolo de una identidad colectiva, y otra provocada por la curiosidad hacia comportamientos individuales que, a lo largo de la historia, han incidido en la formación de patrimonios y en el apoyo a la creación plástica.

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Tipologia del coleccionista 3

LA OPINIÓN DEL EXPERTO

Textos redactados para la MEMBRESÍA VIP por profesionales del mercado del arte y sectores afines  que aportan una valiosa información  experiencia personal para ayudarte en tu trayectoria artística.

Participan artistas que comentan  su pericia a lo largo de su carrera o de las dificultades que encontraron en sus comienzos y profesionales del arte que nos hablan de su sector .

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